23 Marzo: Acadèmia 1750

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FEMAS: Acadèmia 1750.

Aarón Zapico.

En honor a Santa Bárbara

Jueves 23 de marzo de 2017 Espacio Turina. 20.30 horas

En honor a Santa Bárbara José Lidón (1748-1827)

Oratorio al Iris de paz, la gloriosa Virgen y Mártir Santa Bárbara (1775)

Primera parte

1. Maravilloso assombro (recitado: Valenciano y Custodio)

2. El cielo y la tierra (aria a 4)

3. Oh, sumo Bien (recitado: Santa Bárbara, Dióscoro)

4. Quién camina en noche obscura (aria: Santa Bárbara)

5. Todo es admiración (recitado: Dióscoro, Santa Bárbara, Custodio, Valenciano)

6. Si agricultor airoso (aria: Valenciano)

7. Ya Bárbara contempla (recitado: Custodio)

8. Dulcemente se ve herida (aria: Custodio)

9a. Esa señal que amante (recitado: Santa Bárbara)

9b. Haga salva lo acorde (recitado: Dióscoro)

10. Mira cómo se ensalza (aria: Dióscoro)

11a. Admirada, señor (recitado: Santa Bárbara, Dióscoro, Custodio)

11b. Jamás, Bárbara (dúo: Santa Bárbara, Valenciano)

12. Las lucientes antorchas (aria: Santa Bárbara, Valenciano)

Segunda Parte

13. Cuidadoso de Dióscoro (recitado: Valenciano, Custodio)

14. Va el bello gusano (aria: Custodio)

15. A quién asalta, dioses soberanos (recitado: Dióscoro, Santa Bárbara)

16. Ya no temo la cadena (aria: Santa Bárbara)

17. Nuevamente indignado (recitado: Valenciano)

18. Como nave después de tormenta (aria: Valenciano)

19a. Dime, Bárbara infiel (recitado: Dióscoro, Santa Bárbara, Valenciano)

19b. No permitas, mi amado (recitado: Santa Bárbara, Dióscoro, Custodio)

20. Muriendo aleve (aria: Dióscoro)

21. Un rayo de la esfera (recitado: Custodio, Valenciano)

22. No tema borrascas (final a 4)

[Estudio musicológico y edición: Raúl Angulo y Antoni Pons]

Maria Eugenia Boix, soprano (Santa Bárbara)

Marta Infante, mezzosoprano (Custodio)

Carlos Mena, contratenor (Valenciano)

Víctor Cruz, barítono (Dióscoro)

Acadèmia 1750

Emilio Moreno, Maria Roca, Nuno Mendes, violines I

Joan Espina, Cecilia Clares, Meritxell Tiana, violines II

Elisabeth Gex, Leticia Ballesteros,violas

Mercedes Ruiz,violonchelo

Oriol Casadevall,contrabajo

Joan Bosch, Marina Comas, flautas

Katy Elkin, Daniel Ramírez,oboes

Pierre-Antoine Tremblay, Pepe Reche,trompas

Eva del Campo, clave

Director: Aarón Zapico

NOTAS

José Lidón nació en Béjar en 1748 y murió en Madrid en 1827. En el Diccionario biográfico de efemérides musicales que Baltasar Saldoni publicó entre 1868 y 1881 dice el musicólogo barcelonés: “El Sr. Lidón era uno de los maestros más reputados y laboriosos de su época, así como de un talento muy precoz, pues que a los dieciséis años de edad ganó por oposición la plaza de organista de la Real Capilla, según se lee en un soneto1 que al efecto se le dedicó”. Formado en el Colegio de Niños Cantores de Madrid, al parecer Lidón opositó también por aquellos años a la plaza de organista de la catedral de Málaga, que obtuvo, aunque nunca ocupó por haber ingresado como cuarto organista en la Capilla Real, institución en la que acabaría escalando primero hasta el puesto de organista principal (1788) y finalmente al de maestro de capilla, que obtuvo en 1805 y mantuvo hasta la fecha de su muerte, hace ahora 190 años. Saldoni alababa tanto sus obras profanas (entre las que cita Glauca y Coriolano, drama lírico representado en el teatro del Príncipe en 1792), como, sobre todo, las religiosas, así como un tratado de Reglas muy útiles para todo organista y aficionado al fortepiano, para acompañar con método, demostrando los veinticuatro tonos de la música con los diapasones y acompañamiento… de 1793. Entre la sesentena de obras religiosas que se han conservado de Lidón se encuentran cuatro misas, un oficio de vísperas y otro de difuntos, 32 lamentaciones, dos misereres, tres Te Deum, una Salve Regina, himnos, motetes, etc., además de sonatas y fugas para órgano. Hace unos meses, los musicólogos Raúl Angulo Díaz y Antoni Pons Seguí anunciaron el hallazgo de un oratorio desconocido de Lidón. La partitura, autógrafa del compositor salmantino, se hallaba en la Biblioteca Nacional, donde se encontró también el libreto, en el que se señala que el oratorio se interpretó el 4 de diciembre de 1775, día de Santa Bárbara, patrona del Real Colegio de Niños Cantores, donde el músico daba clases como maestro de estilo italiano. Celebrar anualmente el día de la patrona con un oratorio era una costumbre instituida al parecer desde antiguo, aunque salvo la obra de Lidón recién rescatada, no ha quedado documentada más que con algunos libretos. En la portada de la partitura puede leerse: “Oratorio que se ha de cantar en el Real Colegio de su Majestad al Iris de Paz, la gloriosa Virgen y Mártir, Santa Bárbara, como patrona y titular, en el día 4 de Diciembre de este año de 1775. Puesto en música por Don José Lidón, organista de la Real Capilla y maestro de dicho Colegio”. 1 La ejecución, dulzura y fundamento que a fuerza de tu estudio has conseguido, te presentan al mundo distinguido en la gran profesión de tu instrumento. Todo músico admira en tu talento el que en tan corta edad haya vencido su gran dificultad, que siempre ha sido la armonía raíz, clave y cimiento. Mucho mejor que yo, podría elogiarte ese mismo instrumento soberano donde tu dulce numen se derrama; pues en él, para gloria de tu arte, tú mismo has conseguido por tu mano dar tono a los clarines de tu fama. [Sr. Salas, Diario de Madrid, 15-12-1790] 3 Bárbara de Nicomedia vivió a principios del siglo III, hija del sátrapa Dióscoro. Convertida al Cristianismo, se opuso al matrimonio que le ofrecía su padre, quien trató de obligarla a renegar de su fe y al no conseguirlo, la denunció a las autoridades. Fue torturada y finalmente decapitada por su propio progenitor, quien, según la leyenda, fue fulminado al instante por un rayo. El oratorio presenta a Santa Bárbara, su padre Dióscoro, Valenciano, el predicador que ha propiciado la conversión de la mártir, y un ángel custodio. La trama comienza con la joven ya convertida y va alternando el relato de los hechos legendarios en escenas que protagonizan padre e hija, incluyendo alguno anecdótico, como la construcción de la tercera ventana en la torre en la que Bárbara fue recluida como símbolo de la Trinidad, con las reflexiones morales que esos hechos suscitan en los otros dos personajes. Pese a que Lidón era entonces un joven músico de apenas 27 años, la obra es notablemente ambiciosa por sus dimensiones y por sus exigencias, como destinada a los conjuntos profesionales de la Real Capilla: cuatro voces solistas y una orquesta, que además de la cuerda y el continuo incluye dos flautas y dos trompas. El oratorio se divide en las tradicionales dos partes del género y se estructura en la típica sucesión de recitativos (acompañados por la orquesta) y arias, escritos, como se ha dicho, para cuatro voces, tres femeninas (dos de soprano, una de alto) y una de bajo. La obra no tiene obertura. Se abre directamente con un recitativo al que sigue un aria a 4 en la que se anuncia su significado: la representación de la lucha entre fe e idolatría. La primera parte termina con un largo dúo (recitativo más aria) y la segunda con un Final también a 4 voces.